
Revisando las fotografías de algunas excursiones a la montaña, he encontrado una en la que aparecemos D. Conceso Sobradillo y yo en una ascensión que realizamos, junto a otros amigos, al Monte Perdido. Un mes más tarde D. Conceso realizaría la ascensión última y definitiva a la más alta cumbre que se pueda desear, cuando Dios lo llamó a Sí de viaje a Colonia para participar en la jornada mundial de la juventud con el Papa Benedicto XVI. En su recuerdo transcribo esta poesía del Cardenal Julián Herranz, del que también me enorgullezco de haber tenido de compañero en la montaña.
Monte de las Bienaventuranzas
monte perdido…
El huracán arrastra
gentes que han ido
por senderos lejanos
de tu camino.
Otros
hacia tu cumbre
van peregrinos:
limpios de corazón
mansos, sencillos
sedientos de justicia
pobres de espíritu
sembradores de paz
hombres tranquilos.
También como las águilas
mi alma ha querido
en tu lejana cumbre
tener su nido,
Monte de las Bienaventuranzas,
monte perdido.
(Julián Herranz, Atajos del silencio. Ed. Rialp)
Nota: en siguiente fotografía aparece el grupo al completo. Bueno, falta el que sacaba la foto.
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