Para vivir el camino
hay un lema montañero:
"En la vida, la certero
para llegar al destino
es, sin duda, el caminar;
luego... subir y bajar".
Mas el Señor nos previno
en su mandato primero
que al andar para llegar
(o también para escalar),
hay que añadir el amor.
¡Es un mandato divino!
jueves, abril 26, 2007
Lema montañero
He leído en la revista Nuestro Tiempo de marzo 2007, un relato muy ameno de Javier Nagore sobre la prehistoria del Club de Montaña de la Universidad de Navarra. En él habla del refugio de Belabarce que frecuenté en mis años de universidad, y de muchos compañeros míos de excursión, algunos de los cuales ya han realizado la ascensión más importante: Enrique Blanco, Álvaro del Amo, Jesús Vázquez, que, además, fue profesor mío. Al final del artículo trae una recomendación llena de sabiduría, que quiero transmitir a los que lean este escrito:
miércoles, abril 11, 2007
Excursión a Peña Ubiña
El viernes santo, depués de celebrar la Pasión del Señor en los oficios de Semana Santa, nos juntamos Juan Miguel, Ángel, Rafa y yo, cargamos el coche con los bártulos de montaña y la tienda de campaña, y nos fuimos a dormir junto a la ermita de Torrebarrio, en el corazón de la Cordillera Cantábrica. Llegamos de noche, oscura y estrellada. Hacía bastante frío. Plantamos la tienda y cenamos una frugal colación. Como era Viernes Santo había ayuno y abstinencia, así que entre bromas y risas nos hartamos con una lata de sardinas para cuatro. Después un té caliente y al saco. Tocaron diana a las 7,30. Costaba salir del saco. A pesar de todo nos levantamos, recogimos la tienda y desayunamos. Ahora sí que cargamos la mano. Ya más entonados iniciamos la marcha hacia Peña Ubiña, después de informarnos por unos montañeros que estaban allí mismo. Fuimos hasta el collado entre Peña Ubiña Grande y Peña Ubiña Pequeña. Había mucha nieve que empezaba a estar blanda. Aquí se quedaron Juan Miguel y Ángel, que después de disfrutar del panorama iniciaron el camino de vuelta. Rafa y yo continuamos hacia la cumbre por la vía normal, marcada por la huella de las pisadas de muchos montañeros, y la impresionante arista. Impresiona por su majestuosidad, más que por su dificultad. Puede verse en la foto. En la cima estuvimos solos, y sólo el tiempo justo para contemplar el paisaje y sacar al guna foto, pues apareció alguna nube de aspecto amenazante, y decidimos volver. El camino de vuelta fue más pesado porque nos hundíamos en la nieve blanda. A las 3,30 cominos junto a la ermita. Despues recogimos las cosas y nos volvimos para casa. Llegamos a las 7,00 y, depués de ducharnos y recoger todo, nos fuimos, cansados pero muy contentos, a participar en la celebración de la Vigilia Pascual.
miércoles, febrero 21, 2007
Convivencia en Peña Trevinca

El sábado a las tres vinieron los chicos de Albeiro para recogerme y seguir camino hasta Vilanova, un pueblecito situado a 1.230 metros de altitud, al pie del macizo de Peña Trevinca. Llegamos con la nieve recién caída. Primero nos instalamos, luego tuvimos un rato de meditación, a continuación preparamos la cena y, después de cenar, nos fuimos pronto a dormir. El domingo nos levantamos temprano, a las 7,00, desayunamos y nos preparamos para salir de excursión. El plan era subir hasta la cima de Peña Trevinca siguiendo el camino que recorre la cresta desde el pico Maluro, pero había tanta nieve que, cuando llegamos al pico Maluro, nos pareció prudente que los chicos regresaran por el camino de ida, y Anxo se ofreció voluntario para volver con ellos. Josiño y yo seguimos hacia Peña Trevinca. Al acercarnos a la cresta que llaman Lombo Roncín, desapareció la niebla que nos había acompañado por la mañana y quedó un día soleado expléndido, con un paisaje nevado precioso. Cuando llegamos a la cima, el panorama era tan bonito, que sólo quien se acerca a contemplarlo de cerca puede disfrutar de esa maravilla de luz, y silencio. Mientras tanto, los chicos se divertían de regreso al refugio haciendo bolas de nieve como la de la foto, y tirándolas ladera abajo. A las siete nos volvimos a juntar para asistir a Misa. A la salida, aprovechamos para saludar a los vecinos del pueblo, que estaban muy contentos de volver a ver al grupo. El lunes por la mañana fuimos a ver a Francisco y Rosa, un matrimonio que, entre los dos juntan 183 años. Francisco contaba a los chicos sus años de trabajo en la mina de Wolframio, y los chicos le escuchaban con atención. Después de comer nos despedimos y regresamos a nuestras casas. Ha sido una excursión preciosa de tres días que esperamos repetir. Un saludo. Eduardo.
martes, febrero 13, 2007
Igloo en Manzaneda

El sábado fuimos a Manzaneda con los chicos del Club. No había nieve en las pistas, pero quedaban algunos neveros con la nieve suficiente para construir un igloo. Fue la atracción de la gente que había subido a la estación de montaña. Todos los niños que se acercaban querían entrar en la "casita de nieve", y los padres hacían las fotos, contentos de ver a sus hijos felices asomando la cabeza por la puerta del igloo como si fueran conejos saliendo de la madriguera. Resultó un plan divertido, y, si Dios quiere, volveremos el año que viene.
martes, enero 30, 2007
La Cordada en la Ruta de Queguas
Una vez más se reunió la Cordada para salir de excursión. Esta vez nos fuimos a Queguas, un pueblecito cercano a Portugal, desde donde sale una ruta de pequeño recorrido, que pasa por un poblado de pallozas, un dolmen bastante bien conservado, y unos parajes muy agrestes donde encontramos manadas de caballos salvajes. Había nieve, aunque no mucha. El día era bueno, pero hacia un viento pelado que cortaba el pellejo. Nos juntamos José Antonio y José Luis, que acabaron en una taberna de Portugal bebiendo vino verde. Raúl que, como siempre, contagia su entusiasmo. También vino José Luis González, que, por venir de un país caribeño, era la primera vez en sus cincuenta y tantos años que veía y tocaba la nieve. Disfrutó como un niño. El resto de la Cordada éramos José Ignacio, Ángel, Llullu, que camina como si fuera un Land Rover, y un servidor que sacaba la foto. Al final nos reunimos para comer, poniendo la guinda a la excursión con una abundante y divertida comida de campo. De vuelta a casa, paramos en Santa Comba de Bande, una iglesia del siglo VII, para dar un toque cultural y espiritual a la excursión.
jueves, enero 25, 2007
KAPUŚCIŃSKI
No quiero dejar de recordar al corresponsal escritor Ryszard Kapuściński recientemente fallecido, al que muchas veces he leído con gusto, y al que, lo mismo que él viajaba con Heródoto, he acompañado en sus viajes por África y Oriente. En este ir de un lado para otro, se puede decir que era un auténtico globalizador, nos ha ayudado a conocer un mundo distinto del nuestro y cada vez más cercano. Su mirada observadora y profunda sabía descubrir los aspectos distintivos de las gentes y los pueblos. Su espíritu abierto le acercaba a las ricas culturas, muchas veces desconocidas, de otras civilizaciones, que luego nos hacía descubrir con su amena narración, enriqueciendo nuestro espíritu con los tesoros culturales que guardan las lejanas naciones y países.
Ahora ha emprendido el último viaje, en el que, así lo espero, habrá colmado aquel deseo suyo de cruzar la frontera:
Ahora ha emprendido el último viaje, en el que, así lo espero, habrá colmado aquel deseo suyo de cruzar la frontera:
“Pero, en el fondo, mi más ardiente deseo, mi anhelo tentador y torturador que no me dejaba tranquilo, era de lo más modesto, pues lo único que me intrigaba era ese instante concreto, ese paso, ese acto básico que encierra la expresión cruzar la frontera” (Ryszard Kapuściński, Viajes con Heródoto).
miércoles, enero 17, 2007
La excursión del domingo
El domingo, después de Misa, Llullu y yo fuimos de excursión al monte. Subimos al Pé do Cabril, una montaña muy bonita que está en la parte portuguesa de la sierra del Xurés. Da gusto pasear tranquilamente por el campo, donde no llega el ruido de los coches, ni el humo de la calefacción y ni siquiera el teléfono móvil tiene cobertura. Parece que el contacto directo con la naturaleza nos hace volver la mirada a nuestro interior donde nos encontramos a nosotros mismos y, también, encontramos a Dios. Recuperando, además, la mirada limpia de las cosas corrientes que nos rodean.
En la foto aparece Llullu en la cima, poniendo caras como siempre.
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