Una vez más se reunió la Cordada para salir de excursión. Esta vez nos fuimos a Queguas, un pueblecito cercano a Portugal, desde donde sale una ruta de pequeño recorrido, que pasa por un poblado de pallozas, un dolmen bastante bien conservado, y unos parajes muy agrestes donde encontramos manadas de caballos salvajes. Había nieve, aunque no mucha. El día era bueno, pero hacia un viento pelado que cortaba el pellejo. Nos juntamos José Antonio y José Luis, que acabaron en una taberna de Portugal bebiendo vino verde. Raúl que, como siempre, contagia su entusiasmo. También vino José Luis González, que, por venir de un país caribeño, era la primera vez en sus cincuenta y tantos años que veía y tocaba la nieve. Disfrutó como un niño. El resto de la Cordada éramos José Ignacio, Ángel, Llullu, que camina como si fuera un Land Rover, y un servidor que sacaba la foto. Al final nos reunimos para comer, poniendo la guinda a la excursión con una abundante y divertida comida de campo. De vuelta a casa, paramos en Santa Comba de Bande, una iglesia del siglo VII, para dar un toque cultural y espiritual a la excursión.
martes, enero 30, 2007
jueves, enero 25, 2007
KAPUŚCIŃSKI
No quiero dejar de recordar al corresponsal escritor Ryszard Kapuściński recientemente fallecido, al que muchas veces he leído con gusto, y al que, lo mismo que él viajaba con Heródoto, he acompañado en sus viajes por África y Oriente. En este ir de un lado para otro, se puede decir que era un auténtico globalizador, nos ha ayudado a conocer un mundo distinto del nuestro y cada vez más cercano. Su mirada observadora y profunda sabía descubrir los aspectos distintivos de las gentes y los pueblos. Su espíritu abierto le acercaba a las ricas culturas, muchas veces desconocidas, de otras civilizaciones, que luego nos hacía descubrir con su amena narración, enriqueciendo nuestro espíritu con los tesoros culturales que guardan las lejanas naciones y países.
Ahora ha emprendido el último viaje, en el que, así lo espero, habrá colmado aquel deseo suyo de cruzar la frontera:
Ahora ha emprendido el último viaje, en el que, así lo espero, habrá colmado aquel deseo suyo de cruzar la frontera:
“Pero, en el fondo, mi más ardiente deseo, mi anhelo tentador y torturador que no me dejaba tranquilo, era de lo más modesto, pues lo único que me intrigaba era ese instante concreto, ese paso, ese acto básico que encierra la expresión cruzar la frontera” (Ryszard Kapuściński, Viajes con Heródoto).
miércoles, enero 17, 2007
La excursión del domingo
El domingo, después de Misa, Llullu y yo fuimos de excursión al monte. Subimos al Pé do Cabril, una montaña muy bonita que está en la parte portuguesa de la sierra del Xurés. Da gusto pasear tranquilamente por el campo, donde no llega el ruido de los coches, ni el humo de la calefacción y ni siquiera el teléfono móvil tiene cobertura. Parece que el contacto directo con la naturaleza nos hace volver la mirada a nuestro interior donde nos encontramos a nosotros mismos y, también, encontramos a Dios. Recuperando, además, la mirada limpia de las cosas corrientes que nos rodean.
En la foto aparece Llullu en la cima, poniendo caras como siempre.
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